13.5.12

Consideran que los minerales podrían resolver muchos problemas de Haití

TROU DU NORD, Haití. Su capital está cubierta de escombros. El campo, tapado de árboles derribados, usados como combustible. Pero la tierra podría aliviar siglos de pobreza, desastres y enfermedades en Haití: En las montañas hay oro. Y también plata y cobre. 

Una ola de perforaciones exploratorias realizadas en el último año revelaron que hay metales preciosos que podrían tener un valor de 20.000 millones de dólares en las montañas del noroeste. Una compañía minera realiza perforaciones en la actualidad para ver cómo extraer esos metales.

En la vecina República Dominicana, los trabajadores se aprestan a comenzar este año extracciones del otro lado de esta veta, en el que parece ser uno de los depósitos de oro más grandes del mundo: 23 millones de onzas, valuados en 40.000 millones de dólares.

El presupuesto anual de Haití es de 1.000 millones de dólares y más de la mitad es producto de asistencia extranjera. La principal fuente de inversiones extranjeras son las remesas que envían los haitianos que viven en el exterior y quienes el año pasado aportaron 2.000 millones de dólares. El dinero generado por los minerales podría costear la construcción de carreteras, escuelas y redes de agua potable y de desagües para esta nación de 10 millones de habitantes, la mayoría de los cuales viven con poco más de un dólar diario.

"Si las compañías mineras son honestas y Haití tiene un buen gobierno, esta podría ser una forma de sacar el país adelante", declaró el director de la Oficina de Minas Dieuseul Anglade.

En un estacionamiento en las afueras de la oficina de Anglade viven más de 100 familias en carpas desde el terremoto de hace poco más de dos años. "El oro de las montañas le pertenece al pueblo de Haití", manifestó el funcionario. "Y lo necesitan".

La vulnerabilidad geológica de Haití ofrece también muchas posibilidades. Enormes masas tectónicas estrujan la isla con consecuencias horribles, pero las pronunciadas fisuras entre ellas generan filones de oro, plata y cobre que son empujados hacia afuera desde las calurosas entrañas del planeta. Los expertos bien saben que las fallas de los terremotos a menudo tienen revestimientos de oro.

Hasta hace poco, los haitianos no estaban al tanto de este tesoro enterrado. Los depósitos minerales se encuentran en lugares remotos, alejados de la capital. Pero inversionistas estadounidenses y canadienses ha gastado más de 30 millones de dólares en años recientes en perforaciones, campamentos para los trabajadores, nuevas carreteras, oficinas y estudio de muestras. La extracción propiamente dicha podría comenzar en unos cinco años.

"Cuando empecé a oír hablar de esto, me dije, '¿minas de oro?'. No puede haber minas en Haití", expresó Michel Lamarre, un ingeniero haitiano cuya firma SOMINE está a la vanguardia de las exploraciones. "Realmente creo que esta es nuestra posibilidad de sostenernos por nosotros mismos y no depender constantemente de las donaciones".

En una escarpada montaña sobre el Atlántico se observan rocas brillosas recubiertas de un cobre oxidado azul verdoso y en el piso hay piedras coloridas, indicios estos de que abajo hay metales preciosos.

"Mire hacia abajo", comentó el geólogo John Watkins. "Donde hay humo, hay fuego".

En las cercanías, Whiskey Pierre, de ocho años, y varios amiguitos descalzos como él observan un grupo de trabajadores empapados de sudor que perforan la tierra con un taladro con diamante capaz de llegar a 275 metros (900 pies) de profundidad.

"¡Es un taladro!", exclama Whiskey, saltando. "Está perforando para sacar oro".

Los trabajadores sacaban muestras que arrojaban en cajas. En los primeros 13 metros (40 pies) hallaron rocas sueltas y gravilla. A 48 metros de profundidad (160 pies), los cilindros llegaban salpicados de oro. A 300 metros (mil pies), las rocas se llenaban de cobre.

Los geólogos estiman que hay un millón de onzas de oro en dos sitios. En abril, los expertos hallaron los primeros depósitos importantes de plata jamás detectados en Haití: entre 20 y 30 millones de onzas. Y también puede haber cobre, que es el mineral más lucrativo. Los geólogos sospechan que hay más de un millón de toneladas de ese metal en tan solo una de las muchas áreas que están siendo exploradas.

Los precios de los metales han estado volátiles en años recientes. El cobre se vende a 8.000 dólares la tonelada, la plata a 30 dólares la onza y el oro a 1.600 dólares la onza.

"A la larga, creo que la minería va a eclipsar todo lo demás en Haití", expresó Michael Fulp, un geólogo de Albuquerque, Nuevo México, que visitó los sitios donde se levan a cabo las exploraciones. "Generalmente tienes una posibilidad en mil de dar con una mina en la etapa exploratoria, pero aquí las probabilidades son mucho más altas porque no ha habido exploraciones con métodos modernos y las muestras son muy, muy prometedoras".

La última vez que se extrajo oro en Haití fue en el 1500, luego de que Cristóbal Colón encalló con la Santa María en un arrecife. Los españoles esclavizaron a los indios Arawak y los obligaron a extraer oro, matándolos con las condiciones de trabajo y enfermedades infecciosas. Cuando los españoles descubrieron que había depósitos más lucrativos en México, se fueron de Haití.

En la década de 1970 geólogos de las Naciones Unidas documentaron la existencia de importantes filones de oro y cobre, pero ningún extranjero se animó a invertir en un país caracterizado por la corrupción y la inestabilidad.

Irónicamente, el terremoto de principios del 2010 fue lo que despertó el interés de los inversionistas. Quince días después de que un feroz temblor destruyó buena parte de Puerto Príncipe, una firma canadiense de exploración adquirió todas las acciones de la única empresa haitiana con permisos para explorar un importante sector del noreste.

"Los inversionistas quieren comprar cuando los precios están bien bajos", expresó Dan Hachey, presidente de la compañía canadiense, Majescor Resources. "Y supuse que, después del terremoto, no podrían bajar más".

Hachey apostó asimismo a que los 10.000 millones de dólares en asistencia forzarían a los haitianos a hacer las cosas en serio.

"Todo el mundo los está observando y el gobierno no podrá hacer locuras", dijo el ejecutivo.

Tres firmas están considerando extraer minerales en Haití, pero por ahora solo SOMINE tiene concesiones para explotar regiones montañosas. Esos permisos, que abarcan 50 kilómetros cuadrados (31 millas cuadradas), fueron negociados en 1996, bajo el gobierno de Rene Preval, y exigen que la empresa contrate mano de obra haitiana toda vez que sea posible.

A cambio del pago de tarifas muy bajas por los permisos, SOMINE se comprometió a invertir 2,25 millones de dólares en los dos primeros años. Además pagará 1,8 millones por un estudio de viabilidad.

En resumen, los haitianos podrían sacar un dólar por cada dos dólares de ganancias, comparado con uno por cada tres en la mayoría de los países.

El descubrimiento de recursos naturales ricos a menudo genera un florecimiento económico pero puede ir acompañado de grandes peligros para el medio ambiente, la salud y problemas sociales.

Por más que Haití haya negociado contratos generosos, hay que ser cauto. El gobierno haitiano ha sido tradicionalmente uno de los más corruptos del mundo. La actividad minera exige regulaciones y Haití no cuenta en estos momentos con organismos capaces de emitir esas regulaciones. Tampoco tiene dinero ni planea crearlos.

Las minas a cielo abierto, por otro lado, son profundos agujeros tipo cráter y tienen un promedio de vida de unos 25 años. Cuando se agotan, generalmente son rellenadas o convertidas en depósitos. A veces generan graves problemas de contaminación ambiental, comunidades desplazadas y dejan picos montañosos partidos por la mitad.

"En los países con bajos ingresos, los peligros son sustanciales", comentó el profesor de ciencias políticas de la UCLA Michael Ross. "La gran ironía de la riqueza mineral es que los países que necesitan más desesperadamente los ingresos de la explotación minera --países con bajos ingresos y gobiernos débiles-- son también los menos proclives a manejar estos recursos de la mejor manera, en beneficio de la nación".
Fuente Diario Libre.

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